Por Hilario Ramirez
El presidente constitucional Luis Abinader en su rol del Ejecutivo y rodeado de ineptos funcionarios, se ha caracterizado en evocar ser Alejandro Magno que corta el nudo gordiano.
Esas virtudes resolutivas ha sido aprendida por su vicepresidenta Raquel Peña dondequiera que la nombran ayudar a solucionar crisis institucional.
En Santiago de Los Caballeros, la población que se desplaza peregrinando desde varias localidades del Cibao, hacia ese centro de Salud contra el Cáncer ♋ recrean el amor por la vida desde la fe cristiana depositada en los médicos especializados en esa rama científica de la medicina.
El presidente Luis Abinader no debe desmayar en su enérgica sabiduría de buscar soluciones ante problemas que afectan a toda la colectividad, pues cada dominicano dentro y fuera del territorio, es propincuo a ser sorprendido con dicha condición de salud.
El Oncológico de Santiago tiene en expectativas a todos los dominicanos ante la escandalosa denuncia de corrupción administrativa, divulgada por varios especialistas médicos horas posteriores a ser desvinculado por haber enfrentado con reproches éticos a los administradores del centro sanitario.
Las autoridades gubernamental deben impedir que sea politizado este escándalo, mediante pronta solución al conflicto y para lograrlo, corten el cáncer corrupto denunciado.
El país ahogado en problemas económicos, no merece tantos castigo para sentir ahora, arrodillarse más a la humillación de no contar con eficiente atenciones de salud Oncológica y con ella los medicamentos de altos costos distanciados.
