Por: Marisela Gutiérrez
No escribo para agradar, escribo para que despierten.
La Alcaldía de Santiago tiene una responsabilidad y, al mismo tiempo, un gran reto: buscar una solución a un problema que lleva años afectando a la ciudad, pero que también ha sido heredado de administraciones anteriores.
El problema del estacionamiento en Santiago no es nuevo. Sin embargo, que haya sido heredado no significa que las autoridades actuales deban continuar viendo cómo se agrava sin presentar una solución concreta.
Santiago necesita parqueos públicos. Eso está claro. Pero mi pregunta es: ¿dónde están los terrenos que permitirían construir una obra de esta magnitud?
Se habla de buscar alternativas, de mejorar el tránsito y de encontrar soluciones, pero hasta el momento no conocemos un proyecto que convenza a la ciudadanía de que existe una verdadera intención de enfrentar esta problemática.
La pregunta no es solamente si necesitamos parqueos públicos. La pregunta es dónde se construirán, cuántos vehículos podrán albergar y qué impacto tendrán en la circulación del municipio.
Una ciudad que no deja de crecer.
Durante años, las autoridades municipales y los gobiernos anteriores no parecen haber dimensionado el crecimiento poblacional y vehicular de Santiago.
Hoy, para muchos ciudadanos, tener un vehículo se ha convertido en una necesidad. Y mientras aumenta la cantidad de automóviles, también crece la dificultad para encontrar dónde estacionarlos.
Según los datos del Parque Vehicular 2025 de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), en la provincia de Santiago hay 555,413 vehículos de motor registrados, de los cuales 267,316 corresponden a motocicletas.
Esto significa que las motocicletas representan aproximadamente el 48 % del parque vehicular provincial.
Aunque estas cifras corresponden a toda la provincia y no exclusivamente al municipio de Santiago, una parte importante de esos vehículos se desplaza diariamente hacia la ciudad por razones laborales, comerciales, educativas y personales.
Entonces, ¿cómo podemos hablar de mejorar el tránsito sin tomar en cuenta la cantidad de vehículos que diariamente circulan por nuestras calles?
¿Dónde están los terrenos?
Esta es la inquietud que considero fundamental.
Santiago necesita parqueos públicos, pero construirlos requiere planificación, terrenos adecuados, estudios de movilidad y una inversión que responda a las necesidades reales de la ciudad.
¿Existen terrenos propiedad del Ayuntamiento que puedan ser utilizados para este propósito?
¿Se han identificado espacios estratégicos en el centro de la ciudad donde pueda construirse un parqueo vertical?
¿Se contempla la posibilidad de adquirir terrenos, establecer alianzas público-privadas o desarrollar proyectos que permitan aprovechar espacios actualmente subutilizados?
No basta con reconocer el problema. Es necesario identificar las alternativas, explicar cuáles son viables y presentar un proyecto que la ciudadanía pueda conocer y evaluar.
No se trata solamente de construir parqueos.
Una obra de esta magnitud debe estar acompañada de un plan de movilidad urbana.
No tendría sentido construir parqueos públicos sin estudiar las entradas y salidas de los vehículos, las calles que recibirán ese flujo y las zonas donde se concentra la mayor demanda.
También es necesario evaluar parqueos en puntos estratégicos, establecer tarifas razonables y considerar soluciones que permitan a los ciudadanos dejar sus vehículos sin tener que ocupar las principales vías de circulación.
La Alcaldía tiene que pensar en Santiago como una ciudad que seguirá creciendo, no solamente como una ciudad que necesita resolver los problemas de hoy.
Santiago necesita respuestas, no solamente alternativas.
Reconozco que encontrar terrenos adecuados en una ciudad que ha crecido tanto no es una tarea sencilla.
Pero precisamente por eso se necesita planificación, voluntad política y una visión de futuro.
La ciudadanía merece conocer qué está haciendo la Alcaldía, cuáles terrenos se han identificado, qué estudios se han realizado y qué posibilidades existen para desarrollar parqueos públicos.
No podemos continuar hablando de una problemática que todos conocemos sin presentar una propuesta que permita visualizar una solución.
Mi inquietud sigue siendo la misma: ¿cuál es el lugar más idóneo para construir esos parqueos públicos y cuándo Santiago podrá conocer un proyecto concreto?
Porque pedir parqueos es una necesidad, pero identificar dónde construirlos es parte de la responsabilidad de quienes tienen la obligación de administrar la ciudad.
Santiago necesita soluciones que respondan a su crecimiento, a su realidad vehicular y a las necesidades de sus ciudadanos.
Y si queremos una ciudad más organizada, debemos comenzar por enfrentar los problemas que diariamente dificultan la movilidad de quienes viven, trabajan y se desplazan por ella.
El problema está identificado. La necesidad es evidente. Ahora falta que las autoridades presenten el proyecto, los terrenos y la solución que Santiago merece.
