Por: Marisela Gutiérrez
No escribo para agradar, escribo para que despierten.
El debate sobre el nuevo Código Penal continúa dividiendo a la sociedad dominicana. Para unos, se ha convertido en una piedra en el zapato por los temas que contiene o deja fuera; para otros, representa una herramienta necesaria para enfrentar la delincuencia y fortalecer el sistema de justicia.
En ese contexto, el nuncio apostólico en la República Dominicana, monseñor Piergiorgio Bertoldi, consideró en Santiago que el país necesita un Código Penal respetuoso de los derechos humanos y expresó su respaldo a su aprobación. Afirmó que, una vez entre en vigencia, siempre existirán mecanismos para introducir las modificaciones que sean necesarias y corregir aquellos aspectos que no funcionen adecuadamente.
Al dirigirse al senador por Santiago, Dr. Daniel Rivera, el representante del Vaticano comentó que espera que los santiagueros no tengan que necesitar del Código Penal, porque eso significaría que todos se habrían convertido en santos y no cometerían delitos. Sin embargo, reconoció que la realidad es distinta, ya que la naturaleza humana es imperfecta y siempre existirán conductas que deben ser sancionadas por la ley.
Monseñor Bertoldi aclaró que no es un experto en el derecho interno de la República Dominicana, pero señaló que, como observador que aprecia al país y sigue con interés su vida política, entiende que lo importante es escoger la mejor legislación posible, siempre con respeto a la dignidad humana y a los derechos fundamentales.
Mientras el debate continúa, queda claro que el Código Penal seguirá siendo motivo de confrontación entre quienes reclaman una aprobación inmediata y quienes insisten en que aún requiere cambios. Lo cierto es que la sociedad dominicana espera una legislación moderna, equilibrada y capaz de responder a los desafíos actuales sin dejar de proteger los derechos de todos.
