Por Hilario Ramírez
El Estado de Naturaleza:
Al no haber leyes ni Estado, todos tienen derecho a todo.
Esto genera una «guerra de todos contra todos», donde la vida es solitaria, pobre, y breve.
La Ley Natural:
Para evitar la autodestrucción, la razón dicta ciertas «leyes naturales».
La primera y fundamental es buscar la paz; la segunda exige renunciar a este derecho ilimitado a todo, mediante un pacto social.
Hoy 26 de junio Dios nos abre la zona cerebral de la conciencia.
Los grupos de poderes económicos en este país caribeño, se creen vampiros de vida eterna.
Escuchar en estos momentos al Dr. Nieve, estima una cifra milenaria en los posibles fallecidos como consecuencia de los secuenciales terremotos en Venezuela, deja una reflexión de justicia lapidaria entre ricos y pobres de cuyas clases sociales no importan sus muchos o pocos recursos acumulados, la tierra enfurecida los desaparece.
El Dr. Nieve pronostica estadística de fallecidos en decenas de miles de personas, tomando de referentes a hoteles y edificios condominios quedados sepultados en su desplome.
República Dominicana con su falla tectónica en nuestras cordilleras, sumada a las características de sima en los extremos de las vías montañosas, nos recuerda que en menos de cuarenta segundos podemos volver a la Era de los dinosaurios que su hábitat natural estaba en abismo terrestre.
El ansia de dinero es una enfermedad mental que debe ser tratada por la psiquiatría popular a través de la medicación electoral con dosis de votos masivos sufragados en las ranuras de urnas.
Pues si los expertos de la medicina psicológica y psiquiátrica tienen temor de enfrentar a los enfermos mentales ante su desquiciada fijación sobre el dinero de los contribuyentes ciudadanos, entonces que la población común sin que sea necesaria la experiencia científica para tratar la locura por las fortunas, puedan encerrar en cepos de consecuencias mediante la expulsión de desenfrenados políticos al destierro rechazo votando en su contra.
Un cementerio multitudinario en Venezuela donde el terror de los que sobrevivieron al presenciar el muro de lamentaciones con cientos de personas atrapadas, es mayor al impacto de tener que contar los fallecidos.
Las autoridades y grupos feudales en República Dominicana deben sentarse a ver las fílmicas de una realidad que les puede tocar sus ínfulas frente al avasallamiento en perjuicio de los dominicanos humillados por ellos mismos.
Una mesa hecha en la madera más fuerte y protegida contra cualquier plaga, pero posee una pata quebrada, al ocurrírsele a alguien agrietar más esa pata, la mesa sentirá una simultánea conflagración de cuya perturbación violenta y repentina dejará molida su estructura.
Así quedará la mesa terrestre de RD, si los enfermos mentales que acumulan fortunas insisten en agrietar más las fallas de las placas tectónicas en nuestras cordilleras.
