Por Hilario Ramirez
En RD no ha caído el primer corrupto en condena reclusoria concomitante a la expropiación de los fondos financieros y bienes adquiridos del desfalco al erario.
En Estados Unidos es único sistema de justicia ⚖ que ha mostrado al mundo los efectos carcelario en contra de narcotraficantes infiltrados en la administración pública de República Dominicana donde dicha actividad ilícita compra impunidad.
Y, a pesar de esas acciones penales, también la película de corte policial muestra inconsistencias que se traduce en evidente debilidades para erradicar ese maridaje entre la convivencia de drogas con el fomento a la corrupción institucional.
Pues verbigracia el diputado Miguel Gutierrez prefirió negociar tanto con ese extranjero sistema procesal, así como con sus cómplices para dejarlos en el anonimato y cargar él con la pena condenatoria y la empática adaptación al encierro detrás de barrotes; de tal manera que el entramado negocio perdería una línea de ruta en el trasiego de sustancias controladas, pero se fortalece la productiva corrupción en el territorio nacional, mediante los influyentes focos de poderes vinculados a los intereses del congresista Gutierrez.
Dicho ejercicio dinámico dado en los enlaces de control sobre el estilo de vida del Estado Dominicano, proyecta en el ámbito socio político y económico las mismas características de farsas encontradas en el sistema biológico humano cuando se enfrenta a crisis de salud, cuyo tratamiento médico a veces de placebo, simula enfrentar unas aristas patológica, sin embargo otras áreas presionada por la magnitud del desarrollado evento convertido en enfermedad terminal, deteriora los órganos del cuerpo, mismo retrato del shows mediático de la supuesta guerra contra la corrupción.
En República Dominicana gobierno entran y pasan transición a otros con el mismo copypage discursivo cerca del tema reducción de la pobreza.
Un tipo de literatura de corte caricaturesca porque de manera proporcional se incrementa el distanciado acceso alimentario, como al auge de dilapidar suma de los fondos públicos captado por cada institución gubernamental.
Los pobres ni basuras generan debido a sus ingresos exiguo, mientras los corruptos y sus familiares inmediato gastan el dinero ajeno sin régimen de consecuencias.
