Por Hilario Ramirez
Desde el momento cuando a alguien se le ocurre mostrar un ocioso manifestar de acciones irresponsables, las consecuencias se encargan de encontrar el peligro internalizado en el fanatismo emocional.
En el contexto climático, los dominicanos han podido acumular experiencias mediática a través de conductas mostradas por el General Méndez, quien ocasionalmente delata su preferencia por interiorizarse en un mundo de fantasías.
Con el alto nivel de responsabilidad en los hombros del funcionario con rango militar, entró en concordancia con el sorpresivo elevado nivel de agua lluviosa inundando a sectores vulnerables de Santo Domingo.
Al parecer los 400 mm de agua corriendo por las calles sin imbornales, inundaron también al cerebro del incumbente Méndez.
Dicha figura comparativa, debido a las irresponsables palabras de este Mayor General, quien afirmó a la prensa nacional, que no existe un medio que pueda predecir un fenómeno natural como el ocurrido en la capital donde perdieron la vida dos personas.
En la perspectiva de la ciudadanía se cayeron los altares que valoran la labor preventiva de este servidor público, del cual no guardan respeto alguno.
Antes se ponderaba de dicho funcionario lo siguiente:
El Mayor General (r) Juan Manuel Méndez García, ha sido una figura clave en la gestión de emergencias en la República Dominicana desde 2005, liderando el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) durante tormentas, inundaciones y crisis sanitarias.
Eso dejó de existir en el pensamiento popular.
A sabiendas de las dos vidas ahogadas por la constante lluvia, el General Méndez con su mente creativa declarar su infantil irresponsabilidad, delata a un infierno institucional rodea a millones de pobladores en RD, país dónde las esperanza en vez de verdes expresan la desidia de asalariados hacia los incautos que los eligieron.
Un completo crimen de la indiferencia humana, porque a funcionarios sin riesgos ambientales en derredor de su vivienda lujosa, sumado a la fortuna almacenada, le importa un bledo el fortuito dolor que puedan padecer los desarrapados.
El fanatismo no solamente podemos visualizarlo en un ambiente radical de religiones ligadas en actos terroristas, además lo vemos en amaneradas actitudes de infuncionales que al tener muchos recursos económicos, se divierten en ver enlodada la suerte de los dominicanos abandonados por los gestores políticos.
Un antecedente criminal de ese irresponsable fanatismo, lo tenemos en la tormenta Olga, en el año 2007 período gubernamental en el que otro charlatán se encontraba ebrio y ligado a placeres de fémina, mientras las lamentaciones y gritos de auxilio terminaron con más de 50 fallecidos.
