Por Hilario Ramirez
Decidí sembrar un árbol abonado con silencio, cuyos frutos nutren mi calidad de vida libre de contaminantes humanos.
El bienestar socioeconómico se alcanza si se aprende a priorizar la equidad meritoria en la productividad orgánica entre la boca, los oídos, los ojos y la nariz.
Al momento en que cada persona traza una meta, debe cambiar sus ropas de tela, por la túnica de la prudencia confeccionada por la duda lógica, conocida por la población llana como celos de confianza.
Tomando de referente la parábola Los Talentos, para abordar el vínculo con el concepto de confianza.
En la Biblia, la Parábola de los Talentos (Mateo 25:14-30), enseña que Dios nos confía recursos y habilidades únicas.
El mensaje central es la mayordomía: debemos invertir y desarrollar activamente nuestros dones para servir a los demás y glorificar a Dios, en lugar de dejarlos inutilizados por el miedo o la negligencia.
No se debe confundir la cuidada confianza, con el sentimiento de miedo.
Pues, toda persona con marcado objetivo unido al sueño de higienizar su calidad de vida, habrá de convencerse de que, solamente escudado de la duda razonable establecida por Descarte, podrá ver germinar la semilla de la confianza bien abonada.
Nuestros sentidos dentro de sus funciones sensoriales, participan cada día en la interacción social de la comunicación mutua y por consiguiente colectiva, obteniendo cada uno de ellos niveles distintos de trabajos productivos.
Ciertas contradicciones se dan en la actividad de cada órgano sensorial cuando se activan al percatarse de que otros seres de la misma especie emiten un código comunicativo.
Dentro de esas contradicciones puede señalarse el exceso de roles en la actividad de un órgano perteneciente a los 5 sentidos corporal: por ejemplo la boca.
Los oídos sirviéndose de sus dispositivos sensitivos bautizados con el nombre Tímpanos, trabajan en equipo dual en extremos izquierdo y derecho, escuchando la forma y contexto de esa comunicación, para proceder a colorear alegres soluciones.
Pero la boca siendo ella una sola, siempre pretende con el afán de sustraer un protagonismo sin sacrificios, interrumpe a los oídos de sus iguales prójimos, a fines de imponerse.
De forma impresionante, en el motor productivo de las funciones corporal se da empatía entre los orificios de las fosas nasales y las luminarias visuales al abrir las ventanas de los ojos, ambos órganos se conectan para consensuar proteger la estética túnica de la prudencia, sin darle participación a la boca, por lo cual los beneficios se adquieren en desapercibido silencio.
Esa conexión sensorial vista-respiración puede apreciarse, cuando el sistema emocional presiente aura negativa en derredor de una decisión compromisaria con
esa calidad de vida que involucra además a una cadena de dependientes soñadores del bienestar general.
Para poder apreciar ese engranaje de esos dos sentidos, observen la parsimonia de mirada focalizada, simultánea a un cambio rítmico de la respiración de quien dió paso a la desconfianza antes de plasmar una firma o aprobación de dicha decisión.
Al igual que en todo terreno fértil con plantaciones, acuden sin invitación previa familias de babosas a dañar un propósito sembrado, así se deja advertir la irrupción estridente de la no invitada boca a romper la espiritualidad del silencio.
El oculto sonido del silencio, resulta mayor saludable que el ruido impertinente de un mal aplicado sonido.
Tal como reza la frase popular
En la confianza está el peligro.
Es un refrán y una expresión de uso popular. Sirve para advertir que el exceso de confianza (o descuidarse) puede llevar a cometer errores o sufrir un engaño.
Así como nacido en la redacción de la Biblia: «maldito aquel hombre confiado de otro hombre».
O, nunca te fíes ni de tu camisa, pues hasta ella te será desleal y en plena calle te desnudará.
Si cada día se mantiene el cuidado del abonado árbol del silencio, después de la cosechada meta, tú podrás gritar a los cuatro vientos sin necesidad de palabras, si no mediante un cambio de imagen, como testimonio de que Dios obra con óptima respuesta a solicitudes, hablando menos y priorizando la observación al igual que la escucha.
No se dejen sorprender por las ramas de las apariencias y concentren su enfoque silente en el objetivo de cuidar las raices de ese árbol donde los nutrientes permiten cosechar frutos de bienestar plenos.
Berbigracia un huevo comprado con una remunerada labor, crea felicidad de Dios, a diferencias de aquella persona que come un bistec con recursos robados, en este estilo de vida, Dios se encarga de adelantar el final de su existencia.
