El 1 de diciembre de 1981, en San Francisco, Estados Unidos; se registra oficialmente el primer caso de Sida de la historia. El Sida es una enfermedad que se transmite por la sangre o ciertos fluidos específicos fundamentalmente.
Durante el periodo inicial donde se hizo tristemente conocida, muchos científicos la condicionaron estrictamente a grupos de adictos a las drogas y en otros casos homosexuales o bisexuales. Tiempo más tarde se corroboraría que el Sida iba mucho más allá de aquellos prejuicios meramente superficiales y que podían afectar a millones de seres humanos sin cumplir necesariamente los requisitos planteados inicialmente.
La “peste rosa” como se la conocía hacia la década de 1980, causó la muerte de decenas de miles de personas en todo el mundo desde su aparición hasta nuestros días, aunque actualmente existen maneras de controlarlo bastante efectivas gracias a los avances científicos al punto que parece estar cada vez más cerca el camino hacia la prevención total y definitiva de este mal.
Caso de esto que decíamos es que Cuba, muy a la vanguardia en aspectos médicos, hace solo dos año y medio logro poner final definitivo a la transmisión de madre a hijo de esta horrible enfermedad. Pese a esto no existe ninguna vacuna como tal. En recuerdo de este hecho, en 1988 la OMS (Organización Mundial de la Salud) estableció esta fecha como el Día Mundial de la Lucha contra el Sida.
