Por Hilario Ramirez
Ser mujer, dejó de ser en la psiquis masculina de hombres maniático, un concepto que indique aumentar su lívido.
La permisividad del semi desnudo cuerpo a la adolescente, ha ensuciado la palabra legislativa «voten honorables»
Pues en la ilusión maníaca de un poder irrebatible, se cuelan congresistas que financian candados a leyes que defienden el respeto de niñas y adolescentes, porque en el mundo oscuro de sus lujuriosas pretenciones, además de adquirir un auto de lujo, también en sus agendas se escribe desvirgar a una quinceañera. A pesar de que otros desesperados buscan a menores a esa edad.
Los políticos en América Latina, han renunciado poner en ejercicio el valor de la responsabilidad social, por entender que el éxito de sus fortunas descansan en oportunidades del desorden y por consiguiente ser irresponsable.
Antes era un cliché, escuchar al consenso entre ciudadanos expresar la afirmación de que la prostitución es el oficio más antiguo de la historia humana.
Para la desgracia familiar, era esa la frase lapidaria y propia de hombres Misógino, justificando el irresponsable papel de las autoridades electas, para negarse llevar al Estado Dominicano cambios de valores.
Porque granjearse de esas luces verde que permite el irrespeto a la dignidad de niñas y adolescentes, llena en esos políticos masculino, el ego maniático en convertir la inocencia en un mercado de prototipo y con el mismo, cosificar la esencia natural del género femenino.
Doña Zaida Lovaton, era recordada en merengue de Jhony Ventura, como mensaje trasfondo del respeto que las autoridades debían hacer cumplir en la conducta de los programadores de los medios masivos.
Hoy día los corruptos y oligarcas industrializan con audiovisual en la televisión y medios digitales, el arte del desnudo como método de fomentar la conquista a la decisión de las niñas y adolescentes iniciar el ciclo sexual con su sexo opuesto, en simultaneidad con la llegada del proceso menstrual.
Si durante dos siglos se discutían en los círculos religioso, la existencia o no, del diablo como figura bestial en convivencia con la oscuridad reflejada en el mal, ha incrementado la demostración de su existencia disfrazado de político, a partir del cierre de la pandemia COVID-19.
Muchos altares de simuladores están cayendo para que la población desengañada deje de confiar en retórica parlante de políticos.
Alimañas que su indescriptible e insaciable ambición, no se detiene solamente en los polos paralelos de su criminal procedimiento de generar pobreza y de ella muchos excedente de riqueza en sus cuentas bancarias.
Sino también empobrecer el entendimiento de niñas y adolescentes, condicionando sus ingenuos cerebro a preferir aceptar un dispositivo electrónico cuyo costo es elevado adrede por el mismo manejo del corrupto político, para obligarla a ella, no acuda a razonar y opte entregar su virginidad a cambio de un aparato que enajena su cordura mental.
