Por: Marisela Gutiérrez
No escribo para agradar, escribo para que despierten.
¿Qué es delatar? Delatar es descubrir o poner de manifiesto algo que permanecía oculto y que, por lo general, resulta reprochable.
Pero quien te delata al final no siempre es un desconocido. Casi siempre es alguien en quien confiaste plenamente; alguien a quien le abriste las puertas de tu casa, le contaste tus secretos, celebró tus logros y conoció tus éxitos. Es esa persona a la que ayudaste a levantarse cuando nadie la tomaba en cuenta.
Quien te delata es el mismo que colaboró contigo en decisiones y acciones que, en ese momento, también le parecían convenientes, sin importar a quiénes pudieran afectar. Mientras obtenía beneficios, guardó silencio. Mientras le resultabas útil, fue leal.
Pero cuando entiende que ya no puede sacar provecho de ti, cambia de bando. Entonces aparecen las acusaciones, las críticas y las revelaciones que antes callaba por conveniencia.
La traición casi nunca nace de un enemigo; nace de quien conocía tu historia, tus fortalezas y también tus debilidades.
Sin embargo, quien delata por interés termina delatándose a sí mismo. Demuestra que su lealtad nunca fue hacia las personas, sino hacia los beneficios que podía obtener de ellas.
Porque el tiempo tiene una virtud que nadie puede detener: termina desenmascarando a todos. Unos quedan como personas de palabra; otros, como simples oportunistas que cambiaron la gratitud por la conveniencia.
Al final, quien más habla de ti no siempre revela quién eres tú. Muchas veces revela, sin darse cuenta, quién es realmente él.
