Por Hilario Ramírez
La lucha por alcanzar un estatus de poder en el ego y afanes de avasallar a los débiles, se Transforma en un Estado de embriaguez individual que enferma su conciencia y empatía al grado de insensibilizar la caridad de sus sentidos reducidos a expresarse despiadados.
Hoy día se ve intensoficar la doctrina de la crueldad, cuyos rituales rinden culto a quienes persiguen, asechan, agreden, humillan y acosan la paz de alguien consagrado a un estilo de vida correcta.
Cómo en todas circunstancias sociales, el cuerpo humano muestra respuestas distintas en las funciones orgánicas.
Hay un segmento de la población que se identifica padecer de incapacidad para enfrentar crisis, situación que le impide afrontar con sabiduría las tribulaciones causadas por las malicias humanas.
cuando los órganos de ese cuerpo han sido amenazado, alertan al sistema nervioso acerca de una contaminación ambiental, éste en vez de accionar un plan inteligente, desactiva todo el circuito energético dejando al cuerpo en shock.
Otras personas dan a entender que su personalidad corresponde al grupo social con energía emocional capaz de sobrellevar los cambios constantes fluctuados en la interacción ansiosa del enemigo quien al no lograr decidir su límite conforme, atenta en contra de quien dice llamar amigo o hermano.
En el concepto proporcionalidad, se puede apreciar la crueldad en un grupúsculo oligárquico que secuestra la libertad adquisitiva de la mayor parte poblacional.
Donde esa clase menos pudiente el dolor usualmente es enmascarado con el sabio proceder, cargado de resiliencia para así escudarse del vasallo que hurta la esperanza y lucha colectiva, en procuras de higienizar su dignidad humana con justo tratamiento hacia los servicios básicos de la canasta familiar sin crear ruidos que llamen la atención del egoísmo.
Aquellos que alcanzan una oportunidad de fungir poder, se ufana en presentar una hoja de vida creativa sobre habilidades de innovación.
Sin embargo, su incoherencia existencial es descubierta por su avaricia en creerse más importantes que aquellos encargados en mantener encendido el motor productivo de la economía.
Pensarse como dioses y ver hacia su frente a un montón de gente como plagas manipulables .
El Eclesiastés nos brinda la documentación de sus enseñanzas respecto a los grandes beneficios en actuar con sabiduría divina.
Los libros de Proverbios y Eclesiastés a veces son llamados «literatura de la sabiduría».
Los sabios del antiguo Cercano Oriente comprendieron la superioridad de la sabiduría sobre el conocimiento, pues ella abarca al conocimiento e incluye también la conducta moral y la comprensión. Una persona no se consideraba sabia, a pesar del conocimiento que pudiera tener, si sus hechos no se ajustaban a sus creencias rectas.
«Como todas las virtudes intelectuales hebreas, la sabiduría… es intensamente práctica, no teórica.
Si alguien que además de vender una imagen progresista con resultados de poder, también dice ser una persona innovadora, pero alejados de la solidaridad socioeconómica, el karma tocará sus puertas para hacerle entender que no es más que simple necio e ingreido, Dada la naturaleza igual en sus signos vitales a las de aquella población débil.
«Sé justo, si queréis ser felices»
