Por Hilario Ramirez
Muchas pamplinadas se hablan respecto al impuesto interno bruto de esta breña de país.
Sin tomar en consideración el aspecto emotivo e inteligente de quién aborda decisiones tan significativa como la religiosidad de implorar bendiciones.
El presidente Abinader está adolescente de emotiva inteligencia para asumir decisiones que protejan a la población vulnerable. Es lo mismo que afirmar que en el gobierno hay personas brutas a lo interno de sus decisiones respecto a imposiciones fiscales.
Pues este domingo recién pasado habló de medidas de precios de la canasta alimentaria y de manera premeditada los agro empresarios así consecuentemente las cadenas de almacenes como supermercados, ya tenían redactado un listado de aumento.
Lo más sorprendente es ver a quienes golpean a la población débil, ocupando asiento de catedrales con rituales contradictorios que dejan incertidumbre si hacen reverencia a Dios o al diablo.
Los mercados deben esperar por menos un mes para iniciar escalonado incremento de precios y a partir de esa observación debió centrarse el triste discurso del presidente Abinader.
A Dios rogando y con el mazo dando.
