Por: Marisela Gutiérrez
No escribo para agradar, escribo para que despierten
“Todo lo que sube, baja”, es una frase que se repite con frecuencia, como si fuera una ley de vida. Pero en la realidad actual, parece no aplicar, sobre todo cuando se habla del costo de la vida.
La canasta básica sube. Los servicios suben. Los medicamentos suben. Los combustibles suben. Pero ¿cuándo fue la última vez que bajaron? En este caso, el refrán se convierte en una ironía.
Parece que solo suben los precios y bajan la esperanza, la calidad de vida y el ánimo del pueblo.
Entonces, ¿de qué sirve un refrán que ya no se cumple? Quizás sea momento de cambiarlo por otro más realista: “Todo lo que sube… el pueblo lo sigue pagando”.
Es hora de que despertemos y exijamos que ese ciclo también funcione a favor de la gente. Porque si todo sube, algún día tiene que bajar. Aunque sea por dignidad.
