Por Hilario Ramirez
Reza la oración divina
«el verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros».
Conlleva a la evidencia de convencernos sobre la conjugación del verbo amar, fue escrito en versos sobre cada acción de la narrada vida que relata al hijo del Dios omnipresente.
Ese accionar de la Biblia, se debe traducir en similar movimiento de amor hacia nuestros iguales, denominado por nuestro Santísimo salvador Jesuscristo «prójimo».
El amor no es una carga emocional sentida en el pecho, sino más bien, un compendio de energía humanista.
Cuya irradiación debemos distribuirla con la finalidad de que todos sintamos capacidad de expresar voluntad de convivencia hacia la práctica común de los valores positivos y sagrados desde el seno de cada familia hasta diseminarse en el dinamismo social de la colectiva faena cotidiana.
Amar posee sinónimos de: fuente viva, energía, acción, determinación de gritar Aleluya!
Pero; después del tangible manifestar solidaria caridad cristiana con el prójimo.
