SANTO DOMINGO,RD-Un 12 de marzo, pero de 1919, proveniente de Barahona, nació Casandra Damirón conocida mejor como “La Soberana de la Canción”, mujer que trajo un antes y un después en la Cultura dominicana.
Quien en sus inicios demostró un gran talento en el baile y en el canto, talento que pulió con arduo trabajo y a la hora de la verdad sorprendió a muchos en su debut en distintos medios de comunicación, a la edad de 21 años de edad, dicha edad que dejaba dicho que el cielo era su límite y que vendrían cosas grandes, cosa que así fue.
Dicho éxito recibido por la Soberana en dicha feria, ella y su grupo de Danzas Folklóricas Estilizada fueron catalogados por Trujillo como: “Embajadores de la Cultura Dominicana”, la cual fue su apertura a viajar por todo el mundo. Países como Suiza, España, Argentina, Estados Unidos y Francia son algunos de los lugares donde estuvieron y lograron recibir críticas excepcionales de la prensa extranjera.
El talento y fama la hacen grandes, pero lo que le hizo aún más grande y digna de total admiración es su dedicación a la enseñanza, ella fue maestra que buscaba transmitir sus enseñanzas de la música y la danza folklórica a los jóvenes, lo cual era su gran deber y el mejor aporte que se le puede dar a cualquier persona. Creó escuelas de baile y fomentó el estudio de las artes en las escuelas públicas y a todos los niveles sociales.
Para su inmortalidad y gloria, su obra es un legado para la enseñanza y que inspira muchas personas que la investigan, La Soberana es un icono para todos pero mencionare en especial a la mujer dominicana, ya que La Soberana demuestra que la mujer siempre que se compromete y cuando se dedican en algo, es perfeccionista y destinada a grandes cosas. Casandra Damirón debería ser un icono del feminismo dentro de República Dominicana y que en un futuro no tan lejano, veamos mujeres que igualen o superen los hitos logrados por la Soberana, quien por todo lo logrado está destinada a inspirar a todo amante a la Cultura y llevarla a su máximo esplendor.
Por eso y mucho más, ¡Gracias por todo Soberana!
