Por Hilario Ramirez
236 y 174 fueron los convenientes números elegidos por las autoridades del gobierno PRM para distorsionar la realidad de las estadísticas mortales y de orfandad ante la tragedia dentro de la Discoteca Jet Set.
La humanidad desde dos mil veinticinco años dejado por el calendario cristiano, ha cerrado ciclos en generaciones diversas con experiencias de distintas culturas religiosas y consecuentes doctrinas.
Pero nunca esas pasadas generaciones pudieron experimentar doctrinas ligadas a los rituales que se arrodillan al culto de la oligarquía para amarrar preceptos corruptos en adorar a doña impunidad.
En RD han perseguido a maniáticos religiosos que abusan de la inocencia en niños y adolescentes iniciar actividades sexual sin que esas personitas tengan ideas del por qué manosean sus zonas erógenas.
Sin embargo, las incoherente neuronas de descerebrados dominicanos con títulos universitarios prendidos en clavos, no razonan con el mismo ímpetu reactivo para lapidar a los maniáticos de avaricia en oligarcas entramados con otros enfermos del cúmulo pecuniaria autorizados a fiscalizar instituciones del Estado.
Las autoridades gubernamental corrupta.en maridaje con los oligarcas que almacenan dinero malhabido, bendijeron a Antonio Espaillat con el poder judicial de cargar con el santo y la limosna, como administrador de millones y millones de pesos y dólares, creído estar sentado en el trono impune para quitar la vida a cientos de personas ante su inobservancia civil para asumir su responsabilidad preventiva en fortalecer la estructura de una construcción previamente advertida su posible desplome.
236 personas fallecidas fue el número conveniente para el gobierno de RD. disminuir el impacto emocional de toda una comunidad internacional abrumada tras filtrarse durante las horas cuando se experimentaba la colectiva cantidad de cuerpos bajos los escombros, el número de personas que acudieron a la actividad festiva de esa noche, superó las 800 personas.
Significa que ni el 236 atribuido número de personas fallecidas, tampoco los supuestos 174 niños huérfanos, son reales. Porque esta cantidad de orfandad la obtuvieron a partir de alterar la cifra natural de cuerpos aplastados por el crimen estructural de una corrupta discoteca.
El gobierno dominicano actualmente se da a la tarea mediática de inyectar temas de distracción para sacar de discusión pública otras temáticas que les ensucia su gestión cuestionada.
Pero deben saber que por intermediación de Dios omnipresente en cada carga energética de las emociones en cada dominicano, esa tragedia no encontrará formas de cerrar ese cargo de conciencia en un caso de mayor proporción significativa a las riquezas corrupta de un oligarca protegido por artimañas jurídica gubernamental.
