Por: Marisela Gutiérrez
No escribo para agradar, escribo para que despierten
Hay personas que llevan años muertas y ni cuenta se han dado.
No porque dejaron de respirar, sino porque se mataron a sí mismas en vida con sus propias acciones.
Se asesina en vida quien traiciona, quien vive en la mentira, quien daña a otros por conveniencia, quien pierde su esencia por conseguir poder o aceptación.
Hay quienes se vaciaron tanto por dentro, que ya no tienen alma que los acompañe.
Respiran, caminan, sonríen pero están muertos.
No sienten, no valoran, no se arrepienten.
Van por la vida sin propósito, sin verdad, sin humanidad.
Y lo más triste es que algunos creen estar vivos,
cuando ya ni su conciencia los visita.
Estar vivo es mucho más que existir.
Es tener dignidad, empatía, valores, amor por el prójimo y conexión con lo divino.
Morir en vida es dejar de ser humano, sin necesidad de estar bajo tierra.
