Por: Marisela Gutiérrez
Hay personas que parecen haber cursado un doctorado en cómo *arruinar la vida ajena*, especialmente si perciben que alguien podría convertirse en su relevo natural.
Son *estrategas de la maldad*, expertos en bloquear oportunidades, sabotear trayectorias limpias y frenar a toda una nueva generación que simplemente desea crecer con ética, esfuerzo y sin ataduras.
Estas personas no lideran, *controlan*. No inspiran, *intimidan*.
Se aferran al poder construyendo redes de manipulación, ofreciendo cosas que jamás cumplirán, porque saben que si algún día cumplen una sola promesa, su imagen hecha de mentiras comenzaría a derrumbarse.
Le temen a la autenticidad, a la transparencia, al talento joven.
Por eso viven para manchar, tergiversar, detener.
Porque su mayor miedo no es perder el control, sino que otros *brillen sin deberles nada*.
