Por: Marisela Gutiérrez
No escribo para agradar, escribo para que despierten.
Es curioso cómo, de repente, todos tienen algo que decir.
Ahora todos escriben, opinan, denuncian.
Pero me pregunto: ¿dónde estaban cuando todo empezó?
Los problemas sociales, los antivalores, la inseguridad, la distorsión de principios
no nacieron ayer.
Llevan años creciendo, alimentados por la indiferencia de muchos que hoy se alarman, pero que antes aplaudían lo que hoy critican.
El oportunismo ha llegado disfrazado de conciencia social.
No porque el escenario sea justo, sino porque ahora les afecta directamente.
Hay una gran diferencia entre lo merecido y lo ganado.
No todo el que fue elevado lo merecía, y no todo lo que se aplaudió debió celebrarse.
Como dice el viejo refrán:
«Cría cuervos y te sacarán los ojos.»
Cada quien recibe lo que sembró.
Y después que ayudas a crear un monstruo, no puedes pretender eliminarlo solo porque ya no te sirve.
No se escribe solo cuando arde.
Se escribe desde que el humo empieza a salir.
