En el cementerio hay gente más importantes que tú y yo; por antipáticos, no los saludo
Por: Marisela Gutiérrez
No escribo para agradar, escribo para que despierten.
Hoy recuerdo una frase que, aunque parece sencilla y hasta graciosa, encierra una gran lección de vida:
“En el cementerio hay gente más importante que tú y yo; por antipáticos, no los saludo”.
Es una expresión que crecí escuchando de un anciano de mi barrio, Juan de Dios Delance, cariñosamente conocido como Guanche.
Durante mucho tiempo me pregunté por qué la decía. Hoy, con el paso de los años, entiendo perfectamente su significado y confirmo cuánta verdad encierra.
Vivimos rodeados de personas que, por ocupar una posición social, tener dinero o desempeñar un cargo importante, creen que están por encima de los demás. Confunden el reconocimiento con la superioridad, la influencia con el poder de humillar y la importancia con el derecho a mirar a otros por encima del hombro.
Lo más triste es que algunos creen que su posición los exime de las normas básicas de educación, respeto y humildad. Esperan reverencias, saludos y atenciones que ellos mismos son incapaces de ofrecer.
Pero hay una realidad que muchos olvidan: el cargo se pierde, el dinero se acaba, la fama desaparece y la vida termina.Al final, todos somos iguales ante la muerte, sin importar el apellido, la cuenta bancaria o la posición que hayamos ocupado.
Por eso, no te confundas creyendo que eres más importante que los demás. La verdadera grandeza no se demuestra exigiendo reverencias, sino tratando a todo el mundo con dignidad.
Y como decía Guanche, en el cementerio hay personas que fueron mucho más importantes que nosotros y, aun así, hoy descansan en silencio.
La humildad no te quita importancia; la arrogancia sí te roba el respeto.Porque de nada sirve ser grande ante los ojos del mundo si eres pequeño en educación y humanidad.
