Por Hilario Ramirez
A raíz de los desagradables comentarios hechos por Alofoke en perjuicio de ciudadanos criollos y extranjeros, quedó evidenciado el gran valor de cuidar el espacio cerebral mediante un pensamiento higienizado y debidamente amueblado.
Un pensamiento que comulga con una lengua cultivada dejará salir de la boca un compendio de palabras nutridas de sabiduría universal.
Cuando la coherencia de vida se siente confundida, solamente hallará armonía en un ambiente calificado como de “bajo mundo”, debido a que el discernimiento se hará distante ante la falta de argumentos razonados.
Las reacciones de alguien cuya única riqueza es el dinero, llamará la atención de quienes se afanan en
sus ansias de notoriedad traducida en viralizar en torno a lo monetizado y, por consiguiente, acudirá a imponer su ego mediante la violencia.
Cuando una situación sociocultural genera algún tipo de crisis, hasta los iletrados piensan en la necesidad de recurrir a personas con inteligencia emocional, capaces de aportar soluciones que transformen la incertidumbre en seguridad favorable a la salud mental.
Una persona con carencias de un constructo psicológico capaz de convertir las percepciones de oscuridad en luces de bienestar, por antonomasia, llevará sobre sus hombros la incapacidad de estructurar soluciones colectivas, partiendo de su realidad educativa y de su necesidad de mostrar sus fortalezas en un mundo comunicativo alucinógeno.
En RD, la corrupción permitida en desmedro del manejo económico de la administración pública, sigue siendo una de las principales enfermedades de una población que sueña con alcanzar una mejor calidad de vida.
No obstante, si los electores inclinan su balanza de preferencias hacia un candidato con escenarios educativos vacíos y un cerebro sin el debido amueblamiento intelectual, la enfermedad política se convertirá en una patología sin cura alguna.
Para combatir a personas académicamente preparadas con intención de robarle al Estado, los votantes deben indagar en la ética de otros académicos que, con su formación y cultura, aporten a los valores sociales y contribuyan a sacar del cuadro político a los ladrones amparados en su igual intelectualidad.
Pero jamás deben cruzar la frontera de mezclar lo amueblado con lo descerebrado, porque entonces aparecerán otros males que se sumarán al sicariato, el narcotráfico, el secuestro y la sustracción del erario público.
